El reconocimiento de patrones

Una de las habilidades del ser humano, que se centra en el lóbulo derecho del cerebro, es el reconocimiento de patrones. Esa intuición para encontrar la razón y frecuencia de los acontecimientos, es el que -de forma inconsciente- nos hace pensar en lo que viene. Si nos dicen: no vamos a llegar cuatro millones de parados, y llegamos; no vamos a llegar a cuatro y medio, y llegamos; si nos dicen que no vamos a llegar a cinco ¿será lógico pensar que vamos a llegar?. Grecia no será rescatada, Irlanda no necesita ser rescatada, Portugal no lo requiere, España es diferente…Nos están entrenando en pattern matching para que sepamos lo que viene y creo que todos lo estamos intuyendo.

Si dicen que el crédito a las empresas y autónomos es -prácticamente- inexistente, si el Gobierno facilita el acceso de los Bancos y Cajas al Frob y sigue sin haber crédito, incluso parece que va ir a menos, esto solapadamente con que algunos bancos compran endidades financieras foráneas (pues sí que hay dinero), ¿podremos concluir que los bancos hacen lo que quieren porque están financiando las cuentas públicas/comprando deuda?. En esta ocasión por la aplicación de la lógica, nos lleva a pensar que estamos ante un nuevo método de comunicación indirecta que nos entrena para que intuyamos la realidad sin explicitarla. Forges diría: ¡grandioso!

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Un viaje de 30 años con las pymes

En mi historia profesional -de casi treinta años- de relación con las pymes, han sido varios los ciclos, tendencias y crisis que se han podido percibir. En mi entorno más próximo viví los avatares de una pyme familiar, he conocido cientos de pymes valencianas y también un buen número de fuera de la Comunidad, he escuchado las opiniones de muchos profesionales y agentes del mercado sobre nuestras empresas, así que creo poder tener una percepción bastante exacta de las circunstancias, perfiles, problemas, puntos fuertes, etc., de tal forma que podría crear un eneagrama a partir de una serie de variables clave de las pymes y/o de los empresarios que las sustentan y que podrían definir el perfil competitivo de la empresa. Valores como:

  •       Intuición para los negocios
  •       Planificación y Ejecución de las políticas de empresa
  •       Visión de futuro
  •       Capacidad de crear estructuras de gestión
  •       Comprensión de las necesidades del Cliente
  •       Expansión en los mercados e Internacionalización de las empresas
  •       Voluntad de reinversión
  •       Flexibilidad y calidad industrial
  •       Gestión de la transición familiar
  •       Gobierno ético y social
  •       Nivel de innovación incorporado
  •       Formación de grupos humanos excelentes y motivados
  •       Otros

podrían ser los ejes a valorar, en un horizonte temporal de treinta años, para definir el perfil competitivo de las pymes valencianas. Desde luego se apreciarían cambios y muchas mejorías, pero si revisásemos la valoración global de nuestra competitividad, no se ha producido un incremento como se esperaba, Claro, en la competitividad, los demás también juegan, así nuestras mejoras quedan sin convertirse en ventajas competitivas si los demás han mejorado más. Nuestro perfil es más de introducir en las empresas lo que podríamos llamar “necesidades competitivas”, pero no tanto de incorporar, crear u obtener ventajas competitivas, es decir, que vamos un poco al rebufo de los más competitivos, con intentos de igualarlos. Que nuestras pymes están –ahora- más preparadas no es discutible; que nuestros empresarios están volcados en sus negocios, desde luego; que el carácter emprendedor de nuestra tierra está incorporado en el ADN, no cabe duda; que la mayoría han incorporado tecnologías de la información en la gestión (así como otras en los sistemas productivos), es un hecho. Entonces, ¿cuál es el problema?, pues desde mi punto de vista hay una excesivo apalancamiento en la intuición, en perjuicio de los métodos de gestión. Quiero aclarar que en algunas economías, en las que se primaron los métodos de análisis en su gestión (para entendernos, lo tienen todo perfectamente medido y actúan planificadamente), ahora están sobreponderando la intuición. No es nuestro caso, tal vez debamos aprovechar esa capacidad intuitiva -que no está en los libros ni se vende en las tiendas- para obtener ventajas competitivas, pero ello exige una mayor implantación de métodos y sistemas de gestión. No me refiero a la incorporación de software de gestión en las diferentes funciones de la empresa (que también) sino a su uso óptimo, a dirigir por las evidencias y hechos que no son perceptibles sin esos métodos de gestión. Cuando esa situación se tiene bien atada y se le añade la intuición empresarial, la ventaja que se obtiene suele ser de clase mundial.

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